La exposición se enmarcó en el contexto de las actividades conmemorativas del centenario del nacimiento de Federico García Lorca, de quien Joan Brossa (Barcelona, 1919-1998) fue gran admirador, y cuya vena surrealista recogió de alguna manera en su obra. La exposición, junto a una selección de poemas visuales, poemas-objeto y esculturas, se complementaba con publicaciones y otros documentos del artista catalán. La poesía visual de Brossa experimenta con los juegos de palabras, la capacidad expresiva, la caligrafía sobre el papel, la no-correspondencia entre palabra e imagen y la multiplicidad de asociaciones de ideas que éstas evocan. Por su parte, sus poemas-objeto funcionan a partir de la aproximación de dos objetos, generalmente banales, procedentes de la vida cotidiana que, al ser descontextualizados, aislados y «presentados» sobre un soporte de madera o en una vitrina, funcionan, como los ready-mades de Duchamp, simbólicamente, subvirtiendo el orden establecido de los objetos en el mundo y demandando la participación inteligente del espectador al tiempo que nos procuran una intensa emoción poética que proviene de su maravillosa y estricta sencillez. Con motivo de la exposición, la Residencia adquirió la obra titulada Diana, realizada entre 1996 y 1998.