La exposición giraba en torno a la amistad que el pintor de Valdepeñas mantuvo con los integrantes de su generación, la del 27, especialmente con Federico García Lorca, al que conoció en 1924 en la exposición que el pintor celebró en las salas del Museo de Arte Moderno de Madrid, y con Luis Cernuda, amistad iniciada a finales de los años 20 en Madrid y que continuaría a partir de 1938 en Inglaterra. Se mostraba también su relación con otros poetas y pintores como Concha Méndez, Manuel Altolaguirre, Alfonso Reyes, Vicente Aleixandre, Juan Chabás, Enrique Diez-Canedo, Max Jacob, Filippo de Pisis o Filippo Marinetti, entre otros muchos. El núcleo de la muestra lo constituían los innumerables testimonios conservados tanto en la Fundación Gregorio Prieto como en el Centro de Documentación de la Residencia de Estudiantes, recogidos en cartas, retratos, fotografías y otros documentos; una selección de la obra pictórica de Gregorio Prieto, y los dibujos que realizó para revistas como Alfar, La Gaceta Literaria, Litoral o Verso y Prosa, y para editoriales como Gallimard o GLM.