Con esta exposición se quiso rendir homenaje a Manuel de Falla en el cincuentenario de su muerte y conmemorar el centenario del nacimiento del pintor Manuel Ángeles Ortiz, coincidiendo con la retrospectiva que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía le dedicó en esas fechas. La muestra reunía los trabajos que surgieron de la colaboración entre el compositor granadino, el pintor jiennense y otros artistas españoles -Hermenegildo Lanz y Hernando Viñes-, para la puesta en escena de El retablo de maese Pedro en París, en 1923. La obra, compuesta por Falla por encargo de la princesa de Polignac, se estrenó el 25 de junio de 1923, interpretada por la orquesta de Wladimir Goldschmann, dirigida por el propio Falla y con Wanda Landowska en el clave. Para los aspectos escénicos, el compositor buscó la colaboración de tres ilustres artistas, casi desconocidos en aquel momento: Manuel Ángeles Ortiz, que realizó la fachada y el telón del escenario portátil y, junto a Hernando Viñes, se ocupó de los figurines y de los decorados, y Hermenegildo Lanz, autor de las cabezas de los muñecos. En la muestra se exponían un total de 57 figurines de personajes, bocetos de decorado, embocaduras y figuras planas, en su mayor parte realizados por Manuel Ángeles Ortiz, pero que también incluían los trabajos de Hernando Viñes y Hermenegildo Lanz. Otros documentos originales expuestos en vitrinas mostraban las circunstancias que rodearon las diversas representaciones y la colaboración que surgió entre los artistas.