La exposición recreaba la amistad que surgió entre dos destacadas personalidades de la historia cultural española del primer tercio del siglo XX: el pintor uruguayo Rafael Barradas -que durante los años de su estancia en Madrid mantuvo una estrecha relación con la Residencia de Estudiantes-, y el poeta, traductor y periodista español Juan Gutiérrez Gili.
El núcleo de la exposición estaba constituido por treinta y cuatro obras originales de Barradas, entre las que se incluían dibujos insertos en las cartas que escribió a Gutiérrez Gili. Conservadas durante años por los herederos del poeta, la familia Gutiérrez Comas, estas obras, expuestas en pared, reflejaban distintas facetas de la actividad del pintor: ilustraciones para revistas de la época, bocetos de retratos y paisajes, etc. En vitrina, se exhibían además manuscritos, fotografías, primeras ediciones de los libros de Gutiérrez Gili y de aquellos en los que colaboró con Barradas como ilustrador, ejemplares de las revistas en las que ambos participaron y una selección de la correspondencia que mantuvieron con Ramón Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez o Federico García Lorca, entre otros.
El esfuerzo realizado para la organización de esta exposición y del catálogo que se publicó con motivo de la misma contribuyó a que los herederos de Gutiérrez Gili, la familia Gutiérrez Comas, decidieran donar a la Residencia de Estudiantes la totalidad de los documentos expuestos y otros muchos que se refieren al contexto de las vanguardias artísticas de principios de siglo, con las que tanto Barradas como Gutiérrez Gili estuvieron vinculados.