La exposición, concebida como homenaje al pianista Ricardo Viñes y a su sobrino el pintor Hernando Viñes, recreaba el proceso vital de los dos artistas a través de numerosos documentos personales, en su mayor parte inéditos hasta entonces. El recorrido por la trayectoria biográfica y profesional de Ricardo Viñes resaltaba su condición de intérprete privilegiado de la vanguardia musical del primer tercio del siglo XX. Partituras dedicadas, programas de conciertos, cartas y fotografías entre otros objetos, daban fe de la dedicación de Ricardo Viñes a la divulgación de la música más avanzada de su tiempo y de la relación personal que le unió con algunos de sus más destacados artífices, tanto del ámbito español como europeo, asì como con otros representantes de la vanguardia artística y literaria como Picasso, Léon-Paul Fargue, Max Jacob o Isidre Nonell, entre otros. Todo ello se completaba con documentos que reflejaban otras facetas de Ricardo Viñes como la de compositor, maestro de intérpretes, musicólogo y poeta. Por otra parte, la muestra exhibía catorce lienzos de Hernando Viñes, procedentes de los fondos de la Galería Theo y de varias colecciones particulares, que ilustraban la extensa y fecunda carrera del pintor y reflejaban su relación con los grandes movimientos de vanguardia en la pintura desde el periodo de entreguerras. En ella se incluían algunas de sus obras más tempranas, fechadas en la década de 1920, hasta los óleos más tardíos de los años 70 y 80, entre los que resaltaban sus paisajes y sus visiones urbanas de Madrid.