La muestra abordaba la historia de las instituciones educativas creadas en México con el objetivo de posibilitar la escolarización de los hijos de miles de republicanos que se vieron condenados al exilio tras la guerra civil. Se trata de colegios que, en la mayoría de los casos, continúan hoy en plena actividad, más de cincuenta años después de su creación, y son las únicas empresas fundadas en el exilio, con fondos de la República española, que aún se mantienen en activo. Los colegios del exilio siguieron el modelo educativo que se había desarrollado durante la II República, claramente influido por la Institución Libre de Enseñanza. Gracias a ellos los jóvenes exiliados recibieron una formación de gran calidad que les preparó eficazmente para desempeñar los relevantes puestos que muchos de ellos ocupan actualmente en todos los sectores de la sociedad mexicana. Además, estos centros han sido, y aún continúan siendo, importantes focos de la cultura española, formadores de muchos jóvenes mexicanos en un entorno educativo repleto de referencias a la tradición y a la cultura españolas.
La muestra ofrecía una visión histórica sobre un aspecto del exilio republicano del que hasta la fecha sólo existen algunos trabajos de investigación que no han llegado al gran público. Sus contenidos estaban repartidos en un total de nueve secciones expositivas, a través de las cuales se mostraba al público documentación variada (correspondencia, documentos de archivo, libros, cartillas escolares, material escolar, fotografías, etc.) y mobiliario escolar de diferentes archivos institucionales y privados de México y España.