Esta exposición se diseñó con el objetivo de acercar al público una generación de artistas que estuvieron pensionados en la Academia Española de Bellas Artes en Roma entre 1923 y 1927, y plantear una revisión de este grupo que, por encima de sus diferencias ideológicas -aparentemente insalvables-, mostró una profunda cohesión creadora, así como una inalterable relación de amistad durante los años más decisivos de sus vidas. Se exhibía una selección de piezas relacionadas con los diez artistas que coincidieron en la Academia Española de Roma en esos años: los pintores Eugenio Lafuente Castell, Joaquín Valverde Lasarte, Timoteo Pérez Rubio y Pedro Pascual Escribano; los arquitectos Emilio Moya Lledós, Fernando García Mercadal y Adolfo Blanco y Alegre de Camino; el músico Fernando Remacha y Villar; y los escultores Manuel Álvarez-Laviada y Vicente Beltrán Grimal. Se expusieron piezas de pintura, escultura, dibujos, planos, maquetas, partituras, manuscritos, revistas y fotografías, algunas de ellas nunca expuestas al público con anterioridad. Entre los prestadores de dichos materiales se encontraban el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Provincial de Bellas Artes y el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo de Badajoz, el Museo de Bellas Artes de Oviedo, la Real Academia de San Carlos de Valencia y el Archivo General de la Administración.