En la noche de este último jueves 11 de diciembre, nos llamó una persona amiga para decirnos que Gonzalo Menéndez Pidal había fallecido en la mañana de ese mismo día, y que su incineración sería el viernes a las dos del mediodía en el cementerio de La Almudena.
Escribo estas notas en la madrugada del viernes intentando recordar (vano intento) las extraordinarias y variadísimas facetas de tan peculiar persona y amigo.
Todo en él parecía fácil, sencillo y natural, fuese en cuestiones de historia, técnicas, arte, documentalismo, vastísima cultura general, etc. Pues claro que era natural que un hijo de D. Ramón y de D.ª María Goyri, hermano de Jimena, viviendo en ese ambiente y con el magnífico círculo de amigos y amistades de esa Edad de Plata, tuviera tan extraordinaria formación e inquietudes de todo tipo que le han convertido en una figura señera e imprescindible de lo mejor de la cultura española del último siglo. Su muerte deja un enorme vacío, muy difícil de reemplazar.
Dejo para personas más autorizadas que hablen de su altura académica y magníficas obras de las que ahora recuerdo el título de unas pocas y fundamentales, como La España del siglo XIII en imágenes, La España del siglo XIX vista por sus contemporáneos, España en sus caminos, Hacia una nueva imagen del Mundo, obra de gran calado con la que ya en los años finales de su vida demostró la enorme amplitud de sus conocimientos e interés por temas fundamentales.
Hace unos pocos años hizo una exposición con el título El pequeño mundo que me tocó vivir. Era sin duda un título que le dictaba su modestia, por qué fue un ruedo de los más valioso y extraordinario que se puede imaginar. Su familia, ya hemos hablado de ella y además su cuñado Miguel Catalán, con el que se llevaba muy bien y le admiraba. Sus amigos, Rafael Alberti, María Teresa León, Arturo Ruiz Castillo, Rosa Bernis, Julio Caro Baroja, Dámaso Alonso, etc, etc.
Sus documentales tan formidables como Los hijos del 68, la corta de pinos en la Sierra, el artesano que fabrica calderos de cobre en Navafría, el dulzainero Agapito Marazuela, etc. Sus grabaciones de voces de innumerables literatos poetas y artistas: Pío Baroja, Alberti, Dámaso Alonso, etc.
Su último libro de recuerdos, titulado Papeles perdidos. La muerte le ha sorprendido trabajando a sus 97 años, en una segunda entrega de este título.
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